The middle

I find absolutes, in the figurative sense, quite tedious. Black or white, A or B, Pepsi or Coke; absolutes are like the end of a rope, and there’s few good things I can think to do with the end of a rope.

Instead I prefer the fuzzy middle, neither here nor there. I grew up the second of three siblings; a punk- and hardcore-loving kid in Puerto Rico at a time when the dominant culture remained largely insular, then later spent my formative years in Boston hanging out at basement shows as usually (with few exceptions) the only Latinx in the room. I wasn’t exactly an outcast, but I never quite fit in this or that crowd either. I straddled the dividing line, learning to occupy the space in between and finding comfort in places most people seem to avoid instinctively.

I’ve spent my life becoming familiar with the middle, the space where worlds meet. Identities, cultures, ideas, myths; in other words people, and the things they create. It's an ambiguous place, uncomfortable and rarely conflict-free, but filled with great possibility. It's also where I do my best work—a little further out, past the point where your feet touch bottom, where you may suddenly find yourself somewhere exciting and unexpected.

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El Medio

Encuentro lo absoluto, figurativamente hablando, bastante tedioso. Negro o blanco, A o B, Pepsi o Coca-Cola; lo absoluto es como el extremo de una cuerda, y hay poca cosa buena que se me ocurre hacer con el extremo de una cuerda.

En cambio prefiero el medio borroso, ni aquí ni allá. Crecí el segundo de tres hijos; un niño amante del punk y el hardcore en Puerto Rico en un momento donde la cultura dominante permanecía grandemente insular, y luego pasé mis años formativos en Boston recorriendo conciertos de sótano como típicamente el único Latinx en el cuarto. No era exactamente un paria, pero tampoco encajaba en este o aquel grupo. En vez me senté sobre la línea divisoria, aprendiendo a ocupar el espacio intermedio y encontrando consuelo en lugares que la mayoría de la gente parece evitar instintivamente.

He pasado mi vida familiarizándome con el medio, el espacio entre mundos. Identidades, culturas, ideas, mitos; en otras palabras gente y las cosas que crean. Es un lugar ambiguo, incómodo, y rara vez libre de conflicto, pero lleno de grandes posibilidades. También es donde hago mi mejor trabajo—un poco más allá, después del punto donde tus pies tocan fondo, donde de repente te puedes encontrar en un sitio emocionante e inesperado.

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Carlos J. Matos

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